La Coctelera

Bitácora Americana

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Categoría: Honduras

3 Diciembre 2009

Hoy es protagonista la bancada del Partido Nacional. El que será partido gobernante apoya en el Congreso de Honduras la destitución del presidente Zelaya.

Implacable, el polémico primer golpe de Estado/cuartelazo de la era de las comunicaciones en América Latina sigue así su marcha lógica. El reconocimiento del gobierno norteamericano a las recientes elecciones tiene como efecto perverso que hoy todo vale en el complejo contexto de la ‘golpeada’ institucionalidad hondureña. A unas pocas cuadras, en Tegucigalpa, el presidente del país permanece en la Embajada de Brasil. El departamento de Estado no parece mostrar sentido de la escenografía; de otra forma captaría la rareza de la situación en la que se ha ido involucrando desde su más reciente giro político y que lo deja, al final,  en una foto con la derecha y el golpismo. Su avanzada en Colombia y ahora en Honduras pone en guardia a la región - no sólo a los del ALBA.

Que la bancada del Partido Nacional apoye hoy  la destitución del presidente Zelaya es una vuelta de tornillo extra al golpe dado por Micheletti y no hace más que ahondar la precariedad institucional que sigue al golpe - ni hablar de legitimidades o del uso de las 'programadas' elecciones para tapar la escenografía del golpe. Si la derecha hondureña insiste - pronto habrá que reconocer que – en comparación – su vecino Daniel Ortega parecerá un demócrata íntegro. Estado Unidos, por su lado, parece tener en mente por sobre todo reforzar tradicionales alianzas con las derechas más que el apoyo a democracias y estados de derecho en la región. No es la primera vez pero hasta hace sólo algunas semanas primaba esta vez la expectativa de un rol progresista y no injerencista.

25 Noviembre 2009

La nueva era Obama para América Latina no se ven aún y la pregunta es si habrá novedades o sólo la continuidad observable. Hasta ahora la política ‘hemisférica’ parece más bien ignorar recientes avances y cambios en la región, logrados en el lustro que Estados Unidos estaba profundamente involucrado en sus violentas guerras. Con excepción de avances hacia Cuba – cómo testimonia la extraordinaria respuesta del presidente Obama a las preguntas de Yoani Sánchez - las expectativas de mejores políticas de Estados Unidos para la región tal vez eran más bien imaginarias. Porque,  tras el primer año de gobierno Obama,  un primer balance es  'decepcionante' – como bien observa Marco Aurelio García, asesor del presidente Lula da Silva. Habrá que ver ahora si es que Arturo Valenzuela (discurso ante la OEA) da un nuevo sello acorde a los tiempos a esta decepcionante política hemisférica.

Por un lado está la controversia de las bases militares en Colombia que muestra una política de fuerza que enfrentan a las FARC en un complejo de paramilitarismo y  parapolítica que provoca tensiones entre los poderes del Estado, como en el caso del nombramiento del fiscal general.  También en México, planes de guerra al narcotráfico comportan hasta ahora la extraordinaria violencia de los años recientes - ver entrevista de Carmen Aristegui a embajador Carlos Pascual - YouTube).

Por otro lado – en Honduras - la política exterior de Estados Unidos pasa del apoyo a la resolución de la OEA contra el golpe a apoyar ahora la fórmula utilizada por la derecha hondureña dejando de lado al presidente Zelaya. J.M.Insulza ha calificado la situación hondureña de “golpe correctivo, es decir, “echo a un gobierno, pero llamo a elecciones”. Insulza recordó que este tipo de golpe sucedía en América Latina con anterioridad a los golpes promovidos por la doctrina de ‘seguridad nacional’. Envalentonado por el nuevo apoyo, Roberto Micheletti ahora ha aprovechado para insultar al Secretario General de la OEA. En América Central, golpes triunfan sobre el cambio, titula Tim Padget su reportaje paraTime-CNN.

Cómo en ocasiones anteriores, estos casos ilustran el controvertido rol de Estados Unidos en América Latina y la relativización instrumental de estándares democráticos de su política exterior. Unas elecciones en Honduras de cuestionada legitimidad según muchos gobiernos latinoamericanos; cuentan sin embargo con la aprobación del Departamento de Estado (y de Canadá, México, Colombia y Perú). Criterio instrumental tal vez, como en Afganistán. Allí la re-elección de Hamid Karzai - que se supo fraudulenta - fue finalmente reconocida sin más con una también imaginaria democracia afgana en medio de una prolongada guerra que ya ni siquiera encuentra apoyo claro de la opinión pública norteamericana. Cómo en Colombia también en Afganistán el narcotráfico juega un rol en el conflicto.

Estados Unidos muestra una política exterior compleja – por lo pronto ilegible – hacia América Latina. Y cómo en períodos anteriores, busca y encuentra aliados difíciles – también dispuestos al uso de la fuerza para solucionar conflictos. Un problema más, probablemente, para la posibilidad de integración, debilitada por violencias verbales entre presidentes, tensiones y conflictos fronterizos y por la ubicuidad del tráfico de narcóticos y de armas en las regiones más afectadas. Obama decide asociarse con el derechista presidente Álvaro Uribe –  en un conflicto de guerra interna que ya dio señales de desbordes que involucran la seguridad de sus vecinos. Brasil y Venezuela, por su lado, parecen retribuir el gesto al recibir a Mahmud Ahmadinejad y apoyar en el foro internacional su derecho al uso de energía nuclear para fines pacíficos.

26 Octubre 2009

A sólo cinco semanas de unas eventuales elecciones todo indica por ahora que Honduras se convierte en un conflicto político sin solución. Honduras ilustra, por lo demás, el acecho constante al poder por derechas antidemocráticas que sobrevivieron el fin de la guerra fría en los márgenes del atraso político y en los cuarteles. El diálogo no parece por ahora haber tenido efecto en la mentalidad autoritaria de Roberto Micheletti ni en el respaldo del general Vázquez.

Todo esto sucede en una etapa crítica de post-crisis económica global en que las coordinaciones internacionales resultan clave para la recuperación y cuando el presidente Obama ha iniciado un giro en la política hacia Cuba – como lo ilustra su conversación con J.L.R. Zapatero, presidente del gobierno español.

El insólito impasse hondureño hace cada día más evidente la pretensión de Roberto Micheletti de ser guardián de unas eventuales elecciones y sus resultados. Pretensión que cuenta con el respaldo del ejército y con la cual se propone, ‘lavar’ su usurpación de la presidencia. Un ‘respaldo’ del general Romeo Vázquez que probablemente le permite hasta acá desestimar llamados y gestiones de la OEA, cuyas resoluciones cuentan esta vez con la aprobación de Estados Unidos. En ese contexto y desde la asediada embajada de Brasil, el presidente Manuel Zelaya sostiene, optimista, que la presidencia le será pronto restituida para evitar a Honduras un atribulado destino en manos de golpistas. Rechaza el presidente el escenario fácil propuesto por Micheletti de una tercera persona para la presidencia para el período restante. Lo que nos recuerda que en el drama hondureño que ya ha costado vidas de opositores y que ha dejado numerosas personas maltratadas y heridas, está en juego la dignidad de presidentes elegidos en elecciones democráticas. Un asunto mayor en la historia ya bicentenaria de América Latina.

Tras la decisión del Centro Carter de no enviar observadores a las elecciones si la presidencia no es restituida a tiempo y tras similar decisión de la OEA, las elecciones serán la próxima víctima del golpe – por lo menos la legitimidad de estas. Si bien no es el tipo de asunto que ocupe a Micheletti, es sin embargo un punto importante porque no cualquier elección es una elección legítima y no cualquier presidente es legítimo como lo ilustra el mismo Micheletti. Por lo menos dos candidatos han anunciado que no participarán en éstas de continuar Micheletti: César Ham (de Unificación Democrática) y el sindicalista Carlos Reyes (Independiente). Y si bien el derechista Porfirio Lobos y el liberal Elvin Santos pretenden por ahora en lo posible ignorar el problema que significa para ellos la permanencia de Micheletti, al parecer tampoco han inscrito sus candidaturas – tal vez para impedir quemarlas.

Así, a casi cuatro meses del golpe, Honduras se convierte en un dilema para la política de Estados Unidos y para el presidente Obama en un continente que – con excepción de Cuba y ahora Honduras – se ha decidido por distintos tipos de democracias representativas en las que los presidentes son elegidos por la ciudadanía y no por los generales por medio de golpes de Estado. Las acciones de congresistas de derecha del partido republicano que han hecho suyo el golpe de Estado aparecen como un extraño intento de interferencia en la política exterior de Estados Unido. Por lo visto, habrá que estar atento a la existencia de varias políticas norteamericanas hacia América Latina con distintos grado de formalidad según su origen político e institucional. Por lo pronto, tras no obtener resultados esperados del diálogo y en vista del continuo asedio y la utilización de técnicas electrónicas de maltrato a las personas que están en la embajada de Brasil por parte de Micheletti - es hora de generar mejoramientos en todo los ámbitos de los DDHH en Honduras.

Enlaces::

AFP: Zelaya confía aún en la restitución, pese a dar por finalizado el diálogo 26/10/2009
EFE El Tribunal Electoral agiliza desde mañana el proceso de elecciones en Honduras 25/10/2009
El Nuevo Herald - El gobierno de facto de Honduras avanza sobre una resistencia debilitada 25/10/2009
ESCENARIOS-Posibles salidas a la crisis hondureña | América Latina | Reuters 25/10/2009
Crecen cuestionamientos a elecciones Honduras tras fin diálogo | América Latina | Reuters 24/10/2009
HONDURAS-EEUU: Republicanos izan bandera de la dictadura - IPS ipsnoticias.net Matthew Berger 23/10/2009
AFP: Zelaya confía aún en la restitución, pese a dar por finalizado el diálogo 26/10/2009
El Centro Carter no supervisará las elecciones en Honduras Clarín 24/10/2009

24 Octubre 2009

Con meses de bloqueo republicano a la política para América Latina liderado por el senador DeMint – la derecha republicana ha ‘envalentonado’ a Roberto Micheletti en una obstinación golpista para la que no importa nada. El artículo “Left, right and wrong in Honduras’ de Abraham Lowenthal en el Los Angeles Times de hoy  - retrata bien la situación. Observa que es un desafío para la (aún irreal) política latinoamericana del presidente Obama así como el golpe hondureño de 1963 lo fue para el presidente Kennedy. [reseña en Diario La Estrella, Los Angeles]

Con el fin del diálogo Micheletti agota la situación. Si bien el Departamento de Estado llama a lograr un acuerdo ya,   apuesta el golpista estar en el ‘poder’ para las elecciones aun cuando su permanencia las deslegitiman. Por otro lado es difícil imaginar las opciones del presidente Zelaya – porque Micheletti no tiene pensado ‘irse’ así nomás de la presidencia: usa el apoyo de DeMint para reducir la política del golpe a un asunto personal contra Zelaya.

Ilustra Micheletti  la débil legitimidad democrática de las derechas en América Latina, herencia reciente de involucramientos en golpes de Estado y derivas fascistas que terminaron con masivas transgresiones de los DDHH en el siglo XX.

6 Septiembre 2009

No sólo Micheletti sino que también los republicanos que lo apoyan están jugando la situación hondureña en las manos de Hugo Chávez critica el editorial del Post.  El bloqueo realizado por republicanos a la confirmación de Arturo Valenzuela, entre otros, para apoyar al gobierno de facto hondureño, sólo ayuda a Chávez, eterniza la crisis hondureña y quita argumentos a Estados Unidos para criticar a Chávez y a Ortega. El diario aboga por el Plan Árias. Zelaya: ¿Un mal menor?

Luego de dejar claro que quienes en verdad subvierten el orden democrático son Manuel Zelaya y Hugo Chávez, el diario pasa a presentar sus argumentos.

Apoya el Acuerdo de San José, el plan Árias, critica su rechazo por el “gobierno de facto” y aprueba la reciente suspensión de los US$ 31 millones de ayuda porque:

“By refusing to accept the Arias plan, Honduras's de facto government -- and its supporters in Washington -- are playing into the hands of the Latin American left.

La razón: la situación arriesga quitar legitimidad a todo nuevo presidente y alargar indefinidamente la crisis. Ajedrez que plantea un dilema difícil para la derecha – como lo ilustra y reformula el mismo editorial. Si Micheletti persiste, la administración norteamericana no tendrá después argumentos para criticar a Chávez y a Ortega – advierte.

Critica el bloqueo republicano a las confirmaciones claves de política hemisféricas. Arturo Valenzuela debiera ya estar solucionando este desorden "this mess" reprocha, porque "El único beneficiado por ese obstruccionismo (republicano) será Hugo Chávez" concluye el Post.

15 Agosto 2009

Tras escuchar las exitosas y decisivas intervenciones del Presidente Obama frente a cada uno de los grandes asuntos mundiales,  al Islam desde El Cairo, a los jóvenes rusos en la Nueva Escuela de Economía de Moscú y a África desde el parlamento de Ghana – decepciona observar la falta de concepto político hacia América Latina.

Recientes medidas hacia la región parecen reflejar más bien una preponderancia de intereses militares de Estados Unidos que políticas animadas por un espíritu de cooperación hemisférica. Porque, para América Latina, Estados Unidos no parece tener por ahora nada equivalente a las bases y propuestas adelantadas para otras regiones. El primer resultado es que el impacto combinado de acciones recientes ha enfriado expectativas iniciales puestas en una eventual nueva versión de la política del ‘buen vecino’ de Estados Unidos hacia la región. Contradicen esas expectativas la propensión de neutralidad mostrada por el Departamento de Estado tras el golpe de Estado derechista de Honduras y la posibilidad abierta por el presidente Uribe de una mayor influencia militar estadounidense en América del Sur.

En un continente en el que, en años recientes, la mayoría de los países han avanzado políticas pragmáticamente progresistas de centro izquierda y objetivos de integración regional, la política de Estados Unidos hacia América Latina se desdibuja en reforzados y conocidos moldes tradicionales. La sospecha es que la administración Obama no tiene un concepto de política hemisférica. La mencionada neutralidad del Departamento de Estado frente al golpe de Honduras así como la expansión del radio de vigilancia que significan las bases militares en Colombia parece concretar intereses fácticos del Pentágono. El resultado es que la esperada transición post-Bush de la era Obama muestra primeros indicios de desencuentros entre Estados Unidos y América Latina. Las propias organizaciones de integración regional – como Unasur en el caso de América del Sur debieran abogar y cuidar los significativos avances recientes de autovalencia mostrados por América del Sur en el contexto internacional. Y seguir la sugerencia del presidente Lula da Silva, de invitar al Presidente Obama al diálogo para profundizar las bases de entendimiento.

14 Julio 2009

Otto Boye es co-editor de CiberAmérica.

Podrá ser difícil un diálogo entre las partes en conflicto, pero no hay otro camino en Honduras, salvo que se decidan por la violencia, ese camino que al final sólo muestra perdedores y heridas abiertas por generaciones para la inmensa mayoría del país. La mediación iniciada por el Presidente Arias, de Costa Rica, está a la altura de su trayectoria, que lo hizo conquistar el Premio Nobel de la Paz tras su mediación en las guerras de Centroamérica que asolaron a varios países en la década de los años 80 del siglo recién pasado. Se trata de alguien con tremenda experiencia, por lo que cabe tener la esperanza de que corone con éxito su empeño. Ahora bien, hay que saber de antemano lo que implica una solución dialogada y, por lo tanto, negociada. Nunca será un camino donde las partes alcancen la totalidad de sus objetivos. Deberán, con imaginación creadora, encontrar vías intermedias que satisfagan a las dos partes. No cabe, creo, preguntar si eso es posible en Honduras, porque la responsabilidad de los contendores -expresada en el deber de lograr el bien común de esa nación- los compromete a hacer posible incluso lo que pudiere parecer imposible. No tienen escapatoria, menos aún en este caso en que toda la comunidad mundial está atenta y pendiente de que este conflicto se resuelva pacíficamente. Sin disminuir los deberes de Zelaya, surgidos de una conducta que contribuyó a precipitar a sus opositores al abismo en que cayeron, son estos últimos los que hoy tienen, en virtud de sus propios actos, la mayor cuota de pasos a dar para que la paz tenga una oportunidad histórica para terminar imponiéndose. Al final, ambas partes deberán ceder. Si no lo hacen, estaremos ante un temido callejón oscuro, sin otra salida que no sea la fuerza de las armas. Y eso sería una tragedia para Honduras, para América Latina y para el mundo entero.

11 Julio 2009

Sorprende que Roberto Micheletti haya rechazado la primera oportunidad de solución institucional  ‘elegante’ abierta por  la mediación  y prefiera utilizarla como respiro frente a la presión internacional. La mente golpista intenta imponerse incluso en la mediación.

Deja de esta manera graves interrogantes pendientes para el caso de que el diálogo liderado por el Presidente Oscar Árias (Costa Rica) no muestre progreso de corto plazo.

El Presidente mediador, Nobel de la Paz, comparte la postura de José Miguel Insulza (OEA) de que la condición básica para avanzar es la restitución del Presidente Manuel Zelaya.

Organizaciones de DDHH señalan que ya hay 5 víctimas mortales en Honduras. Incluso el conservador The Economist advierte que “The longer the stalemate lasts the uglier things may get.” Ayuda-memoria de que  golpes, estados de sitio y gobiernos de facto toman a la ciudadanía de rehén e impunemente cometen y toleran crímenes que transgreden la integridad y terminan con la vida de opositores. Asunto que hace cuestionable el constante flirt de CNN en Español con el régimen de facto hondureño;  tampoco el  delictual insulto de Ortez al Presidente Obama lleva a CNN a considerar  criterios deontológicos para evitar el sesgo derechista de sus comentarios. Más a la derecha aún, para Otto Reich el gobierno de facto es ‘legal y constitucional’ y delata así complicidades políticas impresentables con los golpistas.

El presidente Chávez, que se había mantenido en segundo plano en este caso, critica ahora el apoyo de la Secretaria de Estado Hillary Clinton a la iniciativa: por llevar a  un presidente legítimo (Árias) a recibir a uno de facto rechazado por la comunidad internacional.

Mientras que  Manuel Zelaya mismo destaca el papel positivo que ha jugado Estados Unidos.

La primera ronda de mediación en casa del Presidente Árias no dio los resultados esperados de apertura de un diálogo personal, mediado por el dueño de casa, entre el Presidente Zelaya y el líder golpista Roberto Micheletti. La apuesta era alta – Micheletti mantuvo el rechazo a la restauración presidencial de Manuel Zelaya, rechazo que es efectivo sólo por la continuidad del apoyo de los militares al golpe.

La idea de una negociación prolongada no parece una buena idea: los partidarios del Presidente Zelaya temen – a primera vista con razón - que Micheletti intente ganar más que un respiro: tiempo para que el régimen salido del golpe se acomode en el poder, se imponga a la población. Un efecto perverso real y contraproducente.

El canciller Amorim, de Brasil, había advertido que se requería una pronta restitución de Manuel Zelaya a la presidencia; que la prolongación del status quo del golpe generaría un movimiento social  y una restitución de Manuel Zelaya por la vía de la presión social. En L'Aquila, los presidentes Lula da Silva y Barack Obama revisaron la situación de Honduras y coincidieron en la restitución de Manuel Zelaya a la presidencia. El reloj está ya en la pared para los golpistas que desafiando sus propias probabilidades optan por ignorarlo.

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